martes, 30 de noviembre de 2021

Mujeres Fuertes en una Corte de Honor

 

Por María Rodríguez González-Moro

Cuando era joven e idealista (esto último sigo siéndolo), pregunté a mi padre por qué las mujeres no podíamos salir de “tiradores”. “La labor de la mujer en las Fiestas es mucho más importante que salir pegando tiros”, me dijo. Una respuesta arcaica, patriarcal y protectora que me indignó y comencé una discusión que acabó con una mirada de mi padre sonriendo, “tiempo al tiempo, ya lo entenderás”. Y así fue, como siempre él tenía razón.

Pero mi espíritu reivindicativo sigue vivo, me cuesta estar callada en muchas ocasiones, y esta es una de ellas.

La Corte de Honor ha estado presente desde siempre en mi casa, mi abuela Concha Tomás fue la primera presidenta, la conocí muy poco pero, por lo que contaba mi padre, no era una persona que se amilanara con facilidad, y estoy segura que ella, junto a las mujeres de la primera directiva, no fueron meras comparsas en un mundo de hombres.

MUJERES FUERTES que hicieron todo lo posible por conseguir dinero hasta de debajo de las piedras, hacer socias casa por casa, y casi casi las oigo “criticar” por lo bajini al cura de turno. En las siguientes directivas hubo más mujeres de mi familia, mis dos abuelas, mi tía Carmen (mujer luchadora, comprometida donde las haya), nombres de mujeres que decidieron unirse por amor a la Virgen.

MUJERES FUERTES como las que les sucedieron, mujeres que siguen perteneciendo a una Asociación que a los ojos de un profano pudiera parecer arcaica, fuera de moda, una asociación femenina que recordaría tiempos pasados. Esta calificación de femenina fue una de las razones que me llevó a saber sobre ellas, y creo firmemente que en realidad fue una asociación feminista nacida dentro de unas fiestas machistas y patriarcales, fiel reflejo de la época en la que les tocó vivir, unas mujeres que hablaron de igual a igual a los hombres, mujeres que no se acobardaron ante el reto que tenían por delante, que tomaron mando en plaza y se hicieron oír para reivindicar la importancia de la mujer en las Fiestas, más allá de las denominaciones que empleaban y siguen empleando para referirse a los cargos dentro de la asociación rememorando el cuidar y servir como algo ligado al papel de la mujer: celadora (persona que vigila…), camarera (mujer que tiene a su cargo cuidar el altar y las imágenes).

Estos días he oído y leído mucho sobre el carácter, el lema de la Corte de Honor, el servicio a nuestra Virgen, a la sociedad yeclana, a la Iglesia. Y la humildad. Pero yo no pertenezco a esta Asociación y por eso pienso que esa humildad, tal vez mal entendida, no les favorece y es de justicia alzar la voz para que su labor sea reconocida. Este artículo no quiere ser humilde, pero si servir para que se reconozca el papel de estas MUJERES FUERTES que lucharon y siguen luchando en la semipenumbra, porque lo que vemos las que vamos a visitar a la Virgen es la perfección en su máxima expresión, una imagen perfecta, un ajuar perfecto, un peinado perfecto, una decoración perfecta que nos anima a decir ¡¡ qué guapa está la Patrona!! Sin ver más allá, sin ver que hay alguien detrás de todo eso, que se encarga de que Ella luzca así.

Este artículo quiere visibilizar las manos quemadas por las planchas, los dedos llenos de pinchazos de las agujas, los brazos agotados, el frio metido en el cuerpo cuando arreglan a la Virgen y su ajuar en el Castillo, o están en la Iglesia vendiendo las “cosicas“ de la Virgen para sufragar gastos. Quiero reivindicar a MUJERES FUERTES como Julia Hortigüela y tantas otras que no conozco, que llevan años quitando tiempo a sus familias, a su descanso, mujeres que nunca han pedido nada, mujeres que no se quejan y que si les preguntas si están cansadas te responden con una sonrisa, mujeres de rostro desconocido que van detrás de la Virgen como una más, y que solo las delata el brillo de sus ojos cuando miran con orgullo a su Virgen.

Por ellas, por todas ellas, estas Fiestas deberíamos alzar una copa de vino de nuestra tierra y brindar.

¡¡¡ VA POR VOSOTRAS!!!!

2 comentarios:

  1. Enhorabuena María por este precioso relato. Me ha llegado al corazón,y me ha hecho revivir todo el Amor que nuestra abuela Concha nos transmitió hacia nuestra Madre del Cielo.

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  2. Muchas gracias. Fueron y son mujeres fuertes dignas de admiración, aunque ellas no la pidan, y por esa humildad creo que necesitan que nosotras alcemos la voz para visibilizar su labor desde los inicios hasta la actualidad.

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